Jun 30 2009

Nairobi

La vi en el estante correspondiente. Tenía el mismo color del equipo que odio, de las camisas que más uso y de los ojos de las mujeres a las que nunca intentaré conquistar: azul. Se veía brillante entre sus iguales, su cubierta era de piel sintética pero su elegancia era tan afable a mis ojos como su precio a mi bolsillo. No lo pensé cinco veces como casi todas las cosas que hago, simplemente la compré.

Aquella agenda no era un instrumento vital para mí. De por sí no las uso, he escrito más cosas en mi blog que en cualquiera de ellas pero ese día sentí la ligera necesidad de tener una y aquella combinaba con mi traje.

Pagué y salí de aquella tienda por departamentos. Al llegar a mi carro le tomé prestado un minuto a mi ajetreado día para ponerle mi ordinario nombre en la primera página al recién comprado objeto. Sorpresa! Ya tenía dueño y no soy yo. Por lo visto una tal “Nairobi” se me adelantó y le puso su nombre con un marcador dorado. Solo decía su nombre, sin apellido, sin dirección, sin teléfono y sin correo electrónico en donde enviarle un mensaje para recordarle que las cosas primero se pagan y luego se les pone el nombre.

Nairobi… Me imagino que debe ser delgada y de tez oscura, con el pelo bien rizado, ojos negros como cualquiera, una nariz un poco ancha, labios carnosos, una “andana”, un poco de acné, cuello largo, hombros rectos, un queloide inmenso en su brazo izquierdo como recuerdo de su vacuna contra el tétanos, senos puntiagudos, ombligo de tetera, cintura de avispa, canillas de búcaro y con varias cicatrices de la infancia.

No podía gastar los pocos minutos que día me presta solamente pensando en la apariencia de la curiosa anónima con nombre, debía también revisar si la muy veloz ya había marcado algunas de sus actividades en la agenda.

Al pasar varias hojas encontré un párrafo escrito con el mismo marcador cursi con el que escribió su nombre. Decía:

“Tenía mucho tiempo sin escribir. No había vuelto a escribir desde que se murió Omar. Su muerte fue algo que ayudó mucho a mi vida”.

Quedé con ganas de leer más, pero por lo visto, Nariobi no pudo seguir escribiendo y dejó esta agenda en  la tienda. Ahora está en mis manos. Y a aunque no conozca a la autora de estas líneas, algún día escribiré algún relato femenino en primera persona que llevará su nombre y la muerte de algún “Omar” como trasfondo.


Jun 18 2009

La Gente

Ahí viene la gente!
Es hora de guardar todo.
Hay que esconder las cosas y echar la huída.
La gente llega y revisa, tratan de implantar el miedo, pero no pasa nada.
Los de la gente siempre tienen la cara dura como perros en cautiverio.
Ladran y corren en busca de nosotros, parece como si tuviesen hambre.
Tienen sus objetos largos y negros y una ropa que habla de violencia.
La gente no juega! Pero les gusta el juego.
Nos hacen correr y jugar a las escondidas.

La gente se va!
Volvemos.
Y volvemos con toda la tranquilidad posible.
No ha pasado nada.
Todo el mundo sigue en lo suyo.
Nuestra vida no puede detenerse.
Es nuestra alegre decisión y no podemos parar.

Vuelve la gente!
Por lo visto alguien nos vio y los llamó.
Hay que correr de nuevo.
Tenemos que darnos cuenta de quién los ha llamado.
Pagará muy caro. Se los aseguro.
La gente llega y se encuentra con el mismo panorama.
Se quedan por un momento.
Miran hacia todos lados y detienen a los transeúntes que se atreven a pasar por ahí.
Los interrogan. Entran a algunas casas pero no encuentran novedad.

Debemos volver!
Ya se fue la gente.
Es muy probable que vuelvan por eso estamos atentos.
No sabemos aún quién les contó. Solo sé que volverán pronto.

Pasan días y no vuelve la gente.
La cosa mejora.  El negocio está mejor que nunca.
Así me gusta.
Todo está bien mientras no venga la maldita gente.
Los queremos lejos, pero bien lejos.

Mierda! Llegó la gente y no hay forma de huir.
Creo que nos jodimos. No hay lugar donde esconder las cosas y no podemos echar a correr.
Quién diablos nos habrá traicionado?
Nos tienen contra la pared.
Revisan nuestros bolsillos y encuentran lo que quieren.
Lo toman y nos dicen que volverán más a menudo para recoger lo que les toca.

La gente viene a cada rato.
Es una zozobra.
No tenemos otra opción que acostumbrarnos y seguir su juego.
Las cosas deben ser así lamentablemente.
Ahora nosotros somos parte de la gente.


Jun 17 2009

Color

La discusión se tornó reñida. Razón? Ninguna que valiera la pena. Los cibaeños sostenían que era mil veces mejor vivir en New Jersey que en New York mientras Ricardo el humilde capitaleño del barrio Buenos Aires de Herrera estaba convencido de que New Jersey no era otra cosa más que un estado lleno de “campitos” con casas más o menos cómodas.  Pero la lucha era desigual. Ricardo se estaba enfrentando a un batallón de hombres que habían salido de las entrañas del Cibao hacía más de viente años y que habían visto progresar su vida en la ciudad de Trenton.

Los “Dominican-Jerseys” se burlaban de la mayoría de dominicanos que vivían en New York. Decían que los “Dominican-Yorks” no eran otra cosa más que “gente bultera”, que venían a Estados Unidos conseguir trabajitos malos y pasar frío para luego llegar a Santo Domingo con ropas encontradas en los botes de basura de Manhattan y prendas de oro alquiladas para hacer creer que les está iendo bien en “La Gran Manzana”.

Ricardo se estaba “jartando” de tanta “plepla”. Estaba trabajando en la bodega de los cibaeños en Trenton porque fue el único trabajo que le pudieron conseguir los familiares de su esposa la cual también era cibaeña. Respiró profundo y se puso de pie para tomar la palabra.

-    Ustede’ saben cuál e’ el problema de ustede’? – Preguntó Ricardo a los nativos de tierra adentro
-    Cuai? – preguntaron varios.
-    Que ustede’ no saben lo que e’ una capital.
-    Po claro que sí! – dijo uno de los cibaeños.
-    Mire ombe! Palomón! Si usté fue a la capital alguna ve’ fue quizá al aeropuerto. Es má… a vé.. De qué colol es la capital?

Todos permanecieron callados y aún no saben la respuesta.


Jun 16 2009

Regalo

Estaba en sexto de primaria y tenía  diez años. A esa edad la vida suele ser muy simple. Solo piensas en las cosas que vez en la televisión, en el deporte que prácticas, en  el coro con los amigos y en mujeres. Creo que a esa edad es que uno comienza a pensar como un hombre. Éramos pocos varones en el curso, quizás algunos quince. Estábamos rodeados por algunas veinticinco hembras que escribían más bello que nosotros, que eran más aplicadas y que jodían menos en clase.

En mi círculo social todos teníamos las mismas aspiraciones. La primera era tener una novia. Las demás no las recuerdo. Cada quien tenía los ojos puestos en su futura víctima. Luis estaba enamorado de Katherine una simpática niña de piel blanca con la nariz ancha y una trenza que le llegaba casi a la cintura. Rainier por su parte decía que le gustaba Julissa. Yo deliraba por Alexandra. A nuestro querido (y por su “bajo a boca” a veces repudiado) amigo Zurki le gustaban todas. Todos vivíamos nuestro sueño amoroso provocado por la lívido y  la influencia de “Carrusel”, sin embargo el único que parece que estaba haciendo realidad su objetivo era Macer.

A Macer le tocó la suerte de sentarse cerca de Daria una niña rusa. Era alta, muy blanca y con el pelo demasiado rubio. Era inteligentísima pero no hablaba casi nada de español. Solo hacía “coro” con Macer, el cual no sabía nada de ruso pero era un chamaquito bien decente.

Llegada una de las fechas más trágicas de nuestra niñez, es decir, San Valentín, decidimos comprar regalos o escribir alguna tarjeta para nuestras amadas niñas. Yo compré chocolates para Alexandra, Luis escribió algo para Katherine, Rainier no hizo nada, Los recursos económicos de Zurki no eran  suficientes para regalarle al curso en entero y Macer hizo una tarjeta y compró una caja grande de bombones.

-    Ta’ entregao’ el hombre! – Le decíamos al verlo con su regalo

Yo me encargue de intentar darle “cuerdas” a Macer durante toda la mañana con aquello del regalo de la rusa. Pero Macer era un tipo pacifico. No se inmutaba.

Llegada la última hora de clases comenzó el tradicional intercambio de regalos. Tanto Luis como yo regalamos nuestros respectivos obsequios a nuestras adoradas chicas a cambio de un simple “gracias” (al menos esperábamos un besito en la mejilla).

Luego le tocó el turno a la singular niña de la tierra de los inventores de la ruleta, la ensalada y la montaña. Daria leyó algo que había escrito para Macer y le regaló a nuestro amigo una caja de galletas.  Entonces le tocaba a Macer. Nos reíamos por dentro pues estábamos seguros de que aquella tarjeta y esa caja de bombones eran para la rusa.

-    Esto es para mi amigo Ariel – dijo Macer con una sonrisa inocente.

Mierda!  Mis entrañas expresaban rotundamente el grato deseo de que la tierra abriera sus grietas y me ocultara en su interior. Qué vergüenza me dio! Tuve que levantarme de mi butaca a buscar mi regalo en medio de la risa de algunos y de las voces necias que gritaban: “Beso! Beso! Beso!”


Jun 15 2009

Salomón

Creo que Salomón no era mentiroso, era más que eso. Tenía la capacidad de contar cosas inverosímiles con una seguridad tal que no solo hacías el esfuerzo de creerle sino que te quedabas con él a ver que otra maldita mentira se le ocurría.

Salomón había viajado por el mundo, pero según él había perdido su pasaporte en una fiesta de diplomáticos a la que fue invitado por el presidente Balaguer. Sí! Balaguer! Salomón decía que Balaguer lo quería más que el diablo (y yo que creía que el diablo era más amoroso que ese patán).  El doctor Balaguer invitaba a Salomón a su casa todos los viernes a las cuatro de la tarde para tomar café y que Salomón le cantara canciones de Alberto Bertrán. Salomón cantó como con veinte orquestas merengueras, pero solo en los estudios de grabación ya que Salomón era tímido antes las cámaras.  Por lo visto, solo tenía miedo a las cámaras de video, pues llegó a tirarse fotos con miles de artistas, políticos y actores de cine, pero las fotos se perdieron en un incendio. Decía que tenía una foto con Al Pacino en el hotel Embajador durante la filmación de El Padrino II.

Salomón era ahijado de Johnny Ventura pero su padre y “Caballo Mayor” se hicieron enemigos y por eso su padrino Johnny no lo visitaba. Salomón fue visitador a médicos, prestamista, detective, cocinero, actor de teatro, chofer de ambulancia, boy scout, locutor de A.M., panadero, payaso, guardaespaldas y “maniquí humano”. Tenía la mejor ropa, siempre se la traían de Italia. Decía que él era amigo de los dueños del Restaurant Vesuvio y que lo dejaban comer gratis. Nunca pagaba nada, todo se lo daban. Las mujeres siempre estaban enamoradas de él. Decía que Vickiana siempre lo estaba llamando a su casa para acosarlo sexualmente. Salomón sostenía la teoría de que las pastillas de viagra las hacían con semillas de javilla, que el jugo de naranja de cartón era de auyama con limón y que los cubitos de carne de pollo los fabricaban con sopa de “macos toros”.

Salomón también fue torero mientras vivió en España. Estaba casado con una modelo de Barcelona de la cual se divorció pues a ella le dio con no afeitarse las axilas. Salomón tenía el pelo bien largo cuando era niño. Las trenzas le llegaban al suelo. Conocía a la familia de Bob Marley. Fumó marihuana a los quince años y no le gustó, luego volvió a fumarla a los veintidós y le gustó un poco, de los treinta a los treinta y tres fue adicto, pero entendió que teniendo la edad de Cristo debía convertirse en un hombre de Dios. Salomón fue pastor evangélico, mormón en la juventud y monaguillo en su niñez. Salomón tenía cuatro hijos sin declarar. La mayor de sus hijas era rubia con el pelo blanco. La madre de la niña era sueca.

Salomón tenía ochenta pares de zapatos, once trajes negros de la misma tela y como cien corbatas del mismo color. Tomó clases de pintura con Cándido Bidó. Tenía una novia en Bonao que era prima de “El Torito”. Sabía ordeñar vacas y tenía una fábrica de  queso.

Hacía el amor todos los días y las mujeres le pagaban. Una vez se sacó el premio mayor y se le perdió el billete. Nunca perdió en ningún deporte, sin embargo nunca gano un trofeo en nada. Fue nadador de la selección nacional. Practicaba water-polo y perteneció a un equipo masculino de nado sincronizado. Salomón era tan macho que nació sin pezones  y hubo que hacerle una cirugía plástica para ponerle dos.

Solo he visto a Salomón dos veces en mi vida y me ha contado todas esas cosas. Lo que no entiendo es cómo le han podido rendir los años para tantas vainas.


Jun 12 2009

Foto de Cumpleaños

Tengo muy pocas fotos de mi persona. La razón principal es muy obvia: no soy fotogénico.  Puede que tampoco sea videogénico, pero mi problema con las fotos es terrible.  Son muy pocas fotos en que suelo sonreír con naturalidad. Una de estas fotos es la de mi primer cumpleaños. Y creo que estaba feliz en esa foto ya que a nadie se le ocurrió ponerme una ropa nueva y llenar la casa de muchachitos para tirarme fotos con un bizcocho. Tampoco sabía que era mi cumpleaños y creo que muchos menos sabía qué rayos era lo que estaba haciendo la persona que estaba frente a mí con una cámara.

La foto es sencilla. Estoy de pie en la pequeña galería de la casa mi tía Socorros. Estoy “en cueros”. Tengo un “afro” que cualquiera diría que soy hijo de Pablo Milanés (mis padres no hicieron ninguna promesa, la peludencia era por moda).  Mi sonrisa es espectacular. Tengo los brazos semiabiertos como intentando dar un aplauso. Detrás de mí se ve una enorme mancha negra. Durante años pensé que esa negrura que se ve detrás era una puerta a medio abrir, pero luego me enteré de que ese era mi primo Jonatán que también salió en la foto pero con los ojos cerrados.  Esa fotografía tiene pocos colores, solo rojo, blanco y negro.

Cada vez que veo la foto me dan ganas de volver a esa edad.  Me dan deseos de no cumplir más años comenzar a contar en forma regresiva. También me dan ganas de dejarme crecer el pelo se esa forma y salir desnudo a la galería de mi casa para que me tomen una foto parecida (claro, sin ningún moreno detrás).

La gente suele tomar fotos para recordar momentos felices (salvo los sanguinarios que le toman fotos muertos en sus ataúdes). Yo suelo tomarme pocas y me conformo con guardar esos momentos en mi mente y de vez en cuando escribirlos ya sea con la intención de que se rían o simplemente “fuñir” la paciencia.

Alguien se preguntará donde rayos está la foto. Bueno… la foto está en casa de mis queridos abuelos en Hatillo Palma, Montecristi. Muchas gracias por leer. Hasta luego!


Jun 11 2009

Royal with Cheese

No suelo comer comida chatarra al menos que se trate de chimichurris, “pica longas”, tacos,  sándwiches de la barra Payán y “pica pollos chinos”, pero ayer al medio, mientras transitaban por las soleadas calles de mi adorada ciudad, me dio el extraño deseo de comerme una hamburguesa de pollo (para mí, el término “hamburguesa de pollo” es tan absurdo como decir “jamón de pavo”, pero ambas cosas me gustan). Entré al “Drive-Thru” de una reconocida cadena de pan con carne rara  y vegetales. Me detuve en el lugar en donde se encuentran el menú y el auto-parlante y duré unos cuantos segundos mirando las fotos de la comida  y sus precios. Siempre he querido estar en una sección de fotos de hamburguesas pues allí es el único momento en que las puedes ver con sus tamaños de ensueño.

-    Qué desea señor? – Me preguntó una voz de guagüita anunciadora
-    Un “TalyTalVaina Chicken” por favor! (desde ahora diremos TalyTalVaina pues esa compañía no me paga por hacerle publicidad)
-    No tenemos.

Para evitar la fatiga, decidí pedir entonces un “TalyTalVaina con queso”, es decir una hamburguesa que supuestamente debe tener un cuarto de libra y tiene la excelente novedad de que le ponen “American Cheese” que es plástico comestible que parece queso cheddar.

-    Un “TalyTalVaina con queso” sin pepinillos por favor – le pedí
-    Refresco mediano o grande? – preguntó el auto-parlante con voz de mujer aburrida
-    Discúlpeme señorita… Aquí en el menú de ustedes dice que también está la opción de regular. Por qué no me pregunta si lo quiero “regular”?  – le pregunté con tacañería solemne.
-    Ok. Regular – respondió un poco fastidiada – Lo quiere con queso?
-    Se supone que si se llama “TalyTalVaina con queso” es porque lo tiene… O no?
-    Algo más señor?
-    Nada más mi reina.

La sabrosura del dominicano solo se puede usar cuando uno está mirando a la persona cara a cara, digo esto porque cuando llegué a la ventanilla me di cuenta de que la joven que me atendía no tenía cara de “mi reina” sino de “reina de los sapos”. Tardó como cinco  minutos en darme la bendita porción de cáncer con queso, papas quemadas y refresco rojo sin soda.

Al salir del autoservicio comencé a realizar una acción que debería estar penada por la ley de tránsito: “comer una hamburguesa manejando”. Allí corría yo por las avenidas ensacado y con corbata, ”abrochandome” esa palafernaria, la cual para colmo tenía pepinillos.


Jun 8 2009

Diablo

La casa estaba llena de gente y de chismosos. Una manada de lambones, pendencieros, periodistas de patio y señoras pertenecientes al  “Comité de azaravivos y buscamuertos” acudieron al lugar para informarse bien a fondo sobre el hecho más impactante del mes: “A Juliancito le salió el diablo”.

El pobre niño de diez años con cara de cómo si hubiese visto a la muerte en persona o a Fefita La Grande desnuda, estaba sentado sin camisa en una silla de guano en el centro de la sala. Tenía los brazos llenos de arañazos, los ojos llenos de lágrimas y la nariz llena de secreción nasal.

-    Yo me pasé la tarde entera diciéndole que se bañara y no me hizo caso – decía la madre del niño – Primero se lo dije por las buenas y no me hizo caso, después se me reveló cuando lo intenté por las malas y por eso le salió el diablo.

Los espectadores de aquella tragedia sobrenatural creyeron de forma súbita aquel planteamiento de la madre del pobre pichón de exorcista. Algunos de ellos comenzaron a contar relatos parecidos en los que el diablo había arañado a algunos niños por haber cometido la maligna acción de ponerse de malcriado con su madre, su padre, su madrina o su hermano mayor.

Muchos tenían ganas de preguntarle acerca del aspecto del diablo. Si ciertamente a Dios nadie lo ha visto, al diablo lo han visto pocos. Por lo tanto era necesario confirmar si aquel ser extraño tenía la piel de color rojo, si tenía una cola con punta de flecha, si usaba un tridente y si tenía cuernos como los que le pone su esposa al general de la esquina.

-    Cómo era el diablo? – preguntó una voz
-    Yo no lo vi – respondió el niño en voz baja

La respuesta apagó los ánimos de muchas señoras que ansiaban conocer el aspecto del “pájaro malo”.  Luego de un instante, la misma voz que había hecho la pregunta anterior hizo la siguiente recomendación:

-    Deberías portarte mal de nuevo para que nos cuentes!

Los murmullos, boches y malas miradas no se hicieron esperar por parte de las cuarenta y pico de personas que abarrotaban la pequeña sala de la casa.

-    El sabe que si vuelve a hacer eso lo vuelvo a aruñar!

Todos miraron con miedo y sorpresa a la persona que había dicho esa frase tan tenebrosa y partieron tranquilos a sus casas al darse cuenta que quién había hablado era la madre del niño.


Jun 5 2009

Esquina

La esquina conoce a los que esperan,
oye sus quejas y ve llegar a los que tardan.
La esquina sabe quién tira la basura,
sabe cuando la recogen
y soporta el mal olor de la fundas repletas de regalos funestos.
La esquina conoce los diálogos estúpidos de los vagos
que se sientan en ellas a intentar “enderezarla”.
La esquina vio al que robó la cartera de doña Rogelia
y sabe bien quién “mete manos” con su hija.
La esquina es clarividente, los ciegos somos nosotros.
La esquina sabe que ella es un “punto”.
La esquina es hija de dos calles, hermana de un colmado y enemiga de una Iglesia.
La esquina descansa tres horas al día, duerme en los viernes santos y sufre en navidad.
La esquina quisiera no ser esquina, pero es inevitable.
La culpa siempre es de la esquina.
Si los vagos le prestaran sus bocas ella hablara y denunciaría a los malvados, a todos.
Pero eso no pasará.
Ella seguirá muda, viendo a los farsantes que piden,
a los borrachos que duermen en los contenes
y al motor que atraca en las mañanas.
Seguirá siendo una que no tiene identidad propia.
Simplemente se llamará:
“La Fulano de tal con Sutanejo frente a tal y tal negocio, donde está el colmado de Chucho”.
Todos moriremos, ella seguirá allí guardando secretos y con ganas de “mentarnos” nuestras madres.


Jun 3 2009

Yeah!

Las tardes eran predecibles.  No había tanto ruido. Se escuchaban pocas bocinas de vehículos, quizás el rebotar de alguna pelota de básquet  y varios televisores a todo volumen. Algunos hacían sus tareas, otros veían a los “Thundercats” o hacían el intento de jugar “vitilla” bajo alguna sombra.  Pero cierto silencio era necesario.  A media tarde el repicar de una campanilla rompía la tranquilidad y llenaba de euforia a todos los mozalbetes del barrio.

- Oye que son de coco, que son de coco, que son de… Weyyys! Me llamate?

Lo apodaban “Yeah”. Pasaba todas las tardes vendiendo palitos de coco. Aquella delicia podía ser adquirida por el módico precio de cincuenta centavos, por un envase de desodorante vacío o por simplemente unirte a la alegre comparsa de niños que perseguía a aquel pintoresco pregonero.  Vestido con unos pantalones eternos, un t-shirt del doble de su talla y unos zapatos deportivos marca “Fheca”, Yeah paseaba por las calles de mi barrio haciendo coros en un spanglish muy optimista.

- Oh yeah!
- Oh yeah! – gritaban los niños
- Ay Ay!
- Ay Ay!
- Yeah, Yeah!
- Yeah, Yeah!

Cada dos esquinas, Yeah lanzaba un palito de coco al aire y los niños se lanzaban hacia él como hormigas que esperan una miga de pan. Casi siempre ocurría una que otra pelea pues el sistema de “a la garata con puño” nunca ha sido pacifista. Yeah también solía lanzar palitos en los balcones de las jóvenes de su agrado. Era su forma de enamorarse.

- Se jala, se maca y se chupa. Palito latigozo!

Yeah era un icono típico de la mercadotecnia barrial. Era único. A veces parecía como si regalase más de lo que vendía. Algunos pensaban que Yeah no realizaba aquel trabajo para lucrarse sino que era otro “chivato” más de la policía o del DNCD. De todas formas pasaba todas las tardes recorriendo Los Mina con su sequito de niños que lo hacían ver como El Flautista de Hamelín y sus ratones.

Después del 16 agosto de 1996 no le volvimos a ver. El PLD había tomado posesión del gobierno y se rumoraba que Yeah había conseguido una botella en la CAASD. Lo perdimos para siempre. Se acabaron los palitos, la comparsa y las clases de inglés afirmativo.