Entrevista con el vampiro

Cuando vives en una casa con individuos provenientes de más de quince países te encuentras con situaciones bien interesantes. Durante mis primeros días en el seminario de Bonn en Alemania conocí a Miklos. Era un seminarista proveniente de Rumanía. En ese tiempo yo apenas sabía que Rumanía era un país y que estaba en Europa. El Rector del seminario envío a Miklos a recoger a otro seminarista al aeropuerto de Düsseldorf y pidió un voluntario para que acompañara al rumano (es norma católica y monacal el hecho de que lo seminaristas de deben salir solos). Yo me ofrecí.
Miklos era un individuo alto de piel bastante blanca, delgado, con orejas grandes, el pelo peinado hacia adelante, una barba fina que parecía dibujada a lápiz y nariz perfilada. Tenía un caminar pausado y cuando hablaba parecía como quien le cuenta una historia a un niño, es decir, siempre hablaba con cara de asombro. El tipo se me parecía a alguien, pero no sabía exactamente a quien. Miklos hablaba un poco de español, un poco de inglés, bastante italiano, algo de portugués, húngaro, rumano y alemán. Eso lo descubrí sin que él me lo dijera pues cuando intentaba decirme algo me lo decía en una mezcla de todos esos idiomas. En ese tiempo yo apenas hablaba inglés y un poco de italiano, pero la cara de Miklos era lo suficientemente expresiva para entender todo lo que decía.
El vuelo en el que llegaba nuestro compañero arribaba a las 11:00 P.M. Partimos cuarenta y cinco minutos antes hacia el aeropuerto. En principio Miklos intentó poner un poco de música para el recorrido. Ese día descubrí que casi toda la música que tocan las emisoras alemanas es en inglés y con mucha razón pues las canciones alemanas no son tan motivadoras. Durante varios minutos intentamos poner algo en alemán y la única canción que encontramos tenía como estribillo la frase “Das Leben ist grausam und Klaus ist ein Schwein”. Le pregunté el significado de la canción a Miklos y me dijo que decía: “La vida es cruel y Klaus es un cerdo”. También me explicó que decirle cerdo a un alemán equivale a decir “cabrón” en español (Esta explicación me la hizo en una mixtura de inglés e italiano y por supuesto la palabra “cabrón” la dijo en castellano con acento chilango).

A falta de buena música, Miklos comenzó a hacerme preguntas acerca de Santo Domingo. Yo me limité a decir las cosas buenas de mi país y Miklos entendió que yo vivía en el jardín del Edén. Luego el comenzó a hablarme de su procedencia. Me dijo que se había criado en Hungría, pero que su familia era de Rumanía. Exactamente de Transilvania.
- Wao! – le dije con una cara de asombro parecida a la suya – Transilvania… la tierra de Drácula.
- Yes, Transilvania is la terra di Vlad Dracula. He was ein Principe and mataba a las personas with a …
Miklos intentó por un momento decirme el instrumento con el que Drácula torturaba a la gente que le debía dinero pero esa palabra él solo la conocía en húngaro y en rumano. Por los gestos que me hizo entendí que era clavándolos.
- En Transilvania todos nos parecemos mucho – decía Miklos en voz baja – todos tenemos los dientes así…
Me pegué tremendo susto hasta el punto de que casi me tiro por la ventana del vehículo al ver los colmillos afilados de aquel pichón de vampiro.
Miklos se río bastante al ver la cara de miedo que puse. Luego me explicó que debido a que todo el mundo en su pueblo tiene los dientes de esa forma fue que se inventaron la leyenda de que Drácula chupaba sangre. En ese momento también descubrí que la apariencia de Miklos era una mezcla entre la del vampiro de los Muppets, Béla Lugosi y Cuquín Victoria.
Meses más tarde aprendí alemán y ya podía entender mejor al Conde Miklos.

Un comentario

  1. karina dijo:

    Pero tienes un sentido del humor tremendo te felicito

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