La mayoría de las películas del afamado y enigmático director de cine alemán Wolfgang Von Basel tenían un elemento en común: siempre moría una persona al principio del filme y otra al final. Estos personajes estaban relacionados por un fuerte vínculo sexual o amoroso. En su última película titulada “Paréntesis” trató de hacer una excepción en el guión. En este largometraje nadie moría. Lamentablemente Von Basel murió tres días antes de iniciar el rodaje. Los productores decidieron nombrar a Henry Guardini, quien fuera el asistente de Von Basel para dirigir la película. Guardini murió durante el periodo de post-producción.











Esta jevi este cuento, ironías de la vida.