Ella y yo solíamos jugar a la “avalancha”. Aquel juego literario consistía en que uno de los dos escribía un micro cuento de una oración, el otro le agregaba una oración adicional sin que la historia perdiera su esencia y luego continuábamos agregando oraciones al cuento de forma intercalada. De esta manera lo que comenzaba como una simple frase iba creciendo de la misma forma que una bola de nieve hasta alcanzar el tamaño y la intensidad de un buen cuento. Al final cualquiera de los dos se quedaba con la historia y la guardaba como si fuera de su autoría. Gracias a este divertido juego y a los centenares de relatos que surgieron del mismo, ella logró publicar tres libros de cuentos y yo dos. Nos llamaban “El matrimonio de los cuentos”, éramos muy admirados en la mayoría de los círculos literarios de nuestro país gracias a nuestros éxitos aunque nadie sabía que escribíamos los cuentos en conjunto.
Por culpa de mi infidelidad y otras estupideces las cuales no quiero mencionar, tuvimos que divorciarnos. Ella en su furia llegó al extremo de querer deshacerse de todas esas frases mías incluidas en sus cuentos y quería que yo de la misma forma retirara todas las ideas de ella contenidas en los míos. Los dueños de la editora, al enterarse del despecho literario de mi ex esposa nos pidieron de favor que no cometiéramos dicha imprudencia.
Aquellos cuentos eran nuestros únicos hijos. Eran lo que podríamos llamar “el fruto de nuestro amor”. Hoy de alguna forma tenemos una especie custodia compartida de los mismos. Yo sigo leyendo sus cuentos una y otra vez pues son el único recuerdo que me queda y fantaseo con la posibilidad remota de que ella relea los míos.
Cuando más la extraño es a la hora de escribir y siento que me faltan frases, palabras y casi siempre buenas ideas. También tengo que confesar que me siento aún más triste cuando veo que ella tiene la capacidad de escribir no solo nuevos libros de cuentos sino también que incluso logró publicar una novela mientras yo me mantengo apenas escribiendo cosas sueltas como este trozo de texto al que le faltan algunas oraciones ideadas por ella para poder ser un verdadero cuento. Lo notan?
Te superas a cada segundo hermano, sabes? mantengo los dedos cruzados!; Excelente men, excelente!
Tu cada dia mejor, es que nadie puede contigo mi hermano, eres súper!
Caray! que buena sorpresa!!! Ya compensaste, en buena parte, tu ausencia…tal vez con las oraciones de ella, puedas terminar de compensar!
Apreciado Ariel:
Sigue escribiendo “teniendo tus propios hijos”. Los que crearon ambos, gracias a la intervención de la editorial, quedarán por vivos, pero tú también debes hacer los tuyos, es la dinámica de la vida, no pierdas tu norte con lo que disfrutas.
Besitos amistosos y nocturnos!
Aun debes, pero me gusta jiiji
uy! me encanto!!! simplemente fenomenal! sobretodo el final!
Sin dudas no hay dudas y no dire que me gustas o que eta bueno, solo te dire que espero el proximo.
Bárbaro!!!!! Primero que nada no sabia k tenias un blog, y menos aun, que si tenias uno fuera tan chulo!! Tampoco sabia que eras escritor así de haber publicado libros. Felicidades!
Mientras, tengo que decirte que este escrito esta muy bueno. No parece que le falte ni le sobre ninguna frase, asi que evidentemente solo tambien lo puedes hacer muy bien.
Me imagino k ella ha de ser una estrella escribiendo, y entiendo esa falta que a veces nos hacen algunas cosas, sin embargo cuando los capitulos cierran, no queda mas que seguir adelante con lo que perdimos, con lo que ganamos, y con lo que nos queda! Go ahead!
No le falta ni le sobra nada! Excelente historia!