Frases faltantes

Ella y yo solíamos jugar a la “avalancha”. Aquel juego literario consistía en que uno de los dos escribía un micro cuento de una oración, el otro le agregaba una oración adicional sin que la historia perdiera su esencia y luego continuábamos agregando oraciones al cuento de forma intercalada. De esta manera lo que comenzaba como una simple frase iba creciendo de la misma forma que una bola de nieve hasta alcanzar el tamaño y la intensidad de un buen cuento. Al final cualquiera de los dos se quedaba con la historia y la guardaba como si fuera de su autoría. Gracias a este divertido juego y a los centenares de relatos que surgieron del mismo, ella logró publicar tres libros de cuentos y yo dos. Nos llamaban “El matrimonio de los cuentos”, éramos muy admirados en la mayoría de los círculos literarios de nuestro país gracias a nuestros éxitos aunque nadie sabía que escribíamos los cuentos en conjunto.

Por culpa de mi infidelidad y otras estupideces las cuales no quiero mencionar, tuvimos que divorciarnos. Ella en su furia llegó al extremo de querer deshacerse de todas esas frases mías incluidas en sus cuentos y quería que yo de la misma forma retirara todas las ideas de ella contenidas en los míos. Los dueños de la editora, al enterarse del despecho literario de mi ex esposa nos pidieron de favor que no cometiéramos dicha imprudencia.

Aquellos cuentos eran nuestros únicos hijos. Eran lo que podríamos llamar “el fruto de nuestro amor”. Hoy de alguna forma tenemos una especie custodia compartida de los mismos. Yo sigo leyendo sus cuentos una y otra vez pues son el único recuerdo que me queda y fantaseo con la posibilidad remota de que ella relea los míos.

Cuando más la extraño es a la hora de escribir y siento que me faltan frases, palabras y casi siempre buenas ideas. También tengo que confesar que me siento aún más triste cuando veo que ella tiene la capacidad de escribir no solo nuevos libros de cuentos sino también que incluso logró publicar una novela mientras yo me mantengo apenas escribiendo cosas sueltas como este trozo de texto al que le faltan algunas oraciones ideadas por ella para poder ser un verdadero cuento. Lo notan?


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אורן יומטוב