A pesar de que en Alemania  viví muchos de los momentos más aburridos de mi vida, en honor a la verdad debo también decir que allí viví muchísimas experiencias interesantes. En especial con aquello del mito del racismo. Cuando tenía contacto con la gente de mi país siempre surgía la pregunta de que si era verdad que los alemanes eran tan racistas.Yo solía responder que son un poquito menos racistas que los dominicanos.

En mi querida y ordinaria ciudad de Bonn tuve que olvidarme de la paleta de colores de piel que los dominicanos solemos usar: rubio, blanco, blanquito, lavadito, jabao, indio claro, trigueño (para los más comparones), indiecito, morenito claro, moreno, oscurito y morenito oscuro. Dentro de esta gama no existe el negro. Sin embargo en Deutschland solo había dos colores: Weiss y Schwarz (blanco y negro). Por supuesto a mí me tocaba el más oscuro de ambos. Y esa era mi gran suerte! Ser negro en un país de caucásicos es una experiencia muy grata. Les cuento!

La universidad

La facultad de teología católica de la Universidad de Bonn estaba llena de estudiantes laícos en su mayoría mujeres (por lo visto el oficio de maestra de religión es una profesión divertida). La gran minoría éramos los seminaristas y yo no era sólo el único negro de los "semis" sino también de toda la facultad. Todos querían ser mis amigos, tanto hombres como mujeres.  Siempre me hacían la típica pregunta de como diablos salí de el paraíso para irme a vivir a una ciudad donde el cielo siempre es gris. Yo era un chico popular, pero con la salvedad de que no podía hacer mucho "coro" con las mujeres, pues en la mayoría de la ocasiones yo tenía deseos de cuidad mi castidad y en las otras siempre venía otro seminarista de envidioso a cuidarme.

Los profesores tenían preferencias conmigo, al menos, eso decían todos mis compañeros de clase, debido a que yo sacaba las mejores notas en latín y hebreo. No entendían como era posible que yo pudiese traducir mejor del hebreo al alemán si la última no era mi lengua materna. Pero mi maestro de lengua muertas, que había sido nazi tenía una teoría:"mientras más extranjeros parecen, más inteligentes pueden ser."

En el aeropuerto

En mi primer viaje de vacaciones hacia Santo Domingo, tuve un sobrepeso de casí 5 kilos en mi equipaje. Como había de esperarse, seminarista al fin, no tenía nada de dinero (y la gente que dice que los clérigos son ricos!) . Luego de discutir con la tipa de chequeo y rogarle que me diera una chance (como si ella fuese agente de tránsito de Santo Domingo), me dijo: "Se la voy a dejar pasar para que después no digan." Ese día entendí que los pobres alemanes están conscientes de la cruz que Hitler les dejó con el lío aquel de los judíos. Si ella no me aceptaba el equipaje yo la podía acusar de racista y me creían a mí, siendo ella la quien tenía la razón.

Con los niños

Una vez estuve de vacaciones de navidad en Ausburg en casa de una familia. Eran un  matrimonio con tres niños. El menor de ellos se llamaba Simon. Éste niño a pesar de cierto retraso mental que tenía, era uno de los seres más adorables que he conocido.  La primera vez que Simon me vió se acercó con miedo y paso su dedo por mi mano y luego lo revisó para ver si el color de mi piel no era pintura. Al darse cuenta de que yo era un negro auténtico pasé a convertirme en su nuevo juguete. Simon no me soltaba.

Un día mientras estamos en el almuerzo me preguntó:

- Por qúe tienes ese color de piel?

- Bueno… mi madre lo tiene y mi padre también, por eso lo tengo – Le respondí yo como quien intentar dar una lección de genética for dummies.

- Mama! – gritó Simon a su madre- Por qué yo no soy negro?

Su madre no encontró que contestarle pues no quería darle la misma repuesta que yo pero de manera invertida. En ese momento me acordé de los tantos niños dominicanos a los que les molesta ser negros. Yo le doy gracias a Dios de serlo.

If you know your history,
Then you would know where you’re coming from,
Then you wouldn’t have to ask me,
Who the hell do I think I am.
Im just a …

Buffalo Soldier – Bob Marley

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אורן יומטוב