Siempre he pensado que gran parte de nuestro conocimiento es adquirido mediante la fe y cuando hablo de fe no estoy hablando de religión sino de aquella capacidad inigualable que tenemos los homo-sapiens de creer como “Palabra de Dios” todo lo que dicen aquellos que han estudiado más que nosotros. Estaba bien claro que nuestros superiores no podían equivocarse ni muchos menos engañarnos. Por eso nuestro credo de infancia tenía ciertos dogmas irrefutables como que Colón (zafa!) descubrió América y que se la apareció la virgen, que Plutón era un planeta y que los gringos fueron a la Luna.

Gracias a la devoción por nuestros profesores, la gran mayoría de los dominicanos aprende las matemáticas suficientes para reprobar los exámenes de admisión de las universidades, la gramática necesaria para cometer 1.6 faltas ortográficas por línea, la química esencial para crear una bomba lagrimógena y la historia necesaria para seguir votando por el PLD. Pero existe una asignatura que siempre se nos hace demasiado complicada: El fucking inglés.

Es increíble que tantos estudiantes dominicanos tomen clases de inglés desde tercero de primaria y no logren comunicarse ni con un perro críado en New York al terminar la escuela. Y no es que seamos brutos, es culpa, de la fe en nuestros “teachers”. Ellos fueron los que nos enseñaron que el verbo “To Be” era tán dificil que había que tardar un año en aprenderlo. Nos enseñaron que era necesario que todos los años había que volver a repasar las lecciones que decían:

- This is a pencil, that is a book.

o sino:

- Do you like to kiss?

- Yes, I do!

Realmente esa conversación no iba a ser usada nunca! Eso no se pregunta!

Pero nada! Teníamos que acostumbrarnos a nuestros típicos profesores de inglés que se cambiaban los nombres para parecer más anglosajones. Solían llamarse Peter, Tony, Fred o Charles cuando sus nombres reales eran Pedro, Antonio, Federico o Carlos. El más sorprendente que conocí fue uno que se hacía llamar Raymond Blades cuando su nombre era Ramón Vladimir. Entraban al aula con el bendito “Good morning!” seguido de dos “Stand up!” y dos “Sit down!” intercalados. Pero no aprendíamos nada!

Algunos tuvimos la suerte de ir a un instituto a tomar clases de inglés y luego nos llevábamos la sorpresa más desconcertante cuando  veíamos que nuestros “teachers” cometían un error. Recuerdo un día mientras cursaba el tercero de bachillerato, entró nuestro querido maestro de la lengua “duyulaikiana” y dijo:

- Last day we was to talking about the past progressive…

- Wwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwhat??? – Fue mi reacción inmediata

- Yo se que hay algunos que están adelantados en el inglés aquí, pero dejen que los demás aprendan. – Fue la simple respuesta del profesor.

Ese día se cayó el dogma. Perdí la fe en el sistema. Es como cuando te dicen que Santa Claus es un invento de la Coca Cola, que el ratón no hace nada con tus dientes de leche, que Adán y Eva no existieron, que la lucha libre es un teatro, que los políticos se tapan los crímenes unos con otros o que los senos de Pamela Anderson son falsos. Simplemente nuestros profesores no sabían inglés. Que vaina! 


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אורן יומטוב