El hombre que encuentra a su mujer con otro en su cama tiene derecho a hacer lo que sea!” – Fue lo que alcancé a escuchar de boca de Doña Miguelina mientras yo salía del baño.
No me contuve. Me incorporé a la conversación de ella y de Kelvyn, pues no siempre se puede escuchar este tipo de sentencias categóricas en la voz de una mujer.
- Lo que sea? – pregunté yo con cierta malicia detrás de mis ojos.
- Claro! Es que la casa de uno se respeta. Hay demasiados lugares para hacer vagabunderías. Yo no digo que la mate, pero tiene derecho a hacer lo que sea. Igual la mujer si encuentra al hombre con otra puede hasta matarlo.
El tema era apasionante, pues siempre existen muchas historias que contar a la hora de hablar de infidelidades. La conversación continuó con relatos como el del coronel que sacó a su esposa y al amante de ésta desnudos a la calle para delatar su infidelidad y el del militar que sodomizó al amante de su esposa. Yo también saqué a relucir mi experiencia personal en cuanto al tema, pues como dice esa gran poesía popular dominicana: “Nadie muere motón”. Pero la más interesante de todas las historias que compartimos en esos cortos minutos y la que me hizo salir corriendo a tratar de escribirla en corto tiempo, es la que voy a contar ahora. Los créditos de la idea son de Miguelina y de los protagonistas de dicho relato real:
50 Centavos (el cuento corto de una larga cruz)
El sol aún no se había ocultado. Pacho retornaba de su conuco la tarde de aquel viernes de marzo en el que el silencio arropaba el paraje de “Venganaver”. Tanto la puerta delantera de la casa como la de la cocina estaban abiertas y la brisa empolvada acariciaba las paredes de madera. Pancho colocó su sombrero en la mesedora que estaba junto a la puerta y se escuchó el cantar de un gallo. Aquello era música para los oídos de Pancho. El gallo volvió a cantar y de repente se escuchaban unos “No!” acompañados de unos “Sí!” apresurados. La brisa embraveció e hizo revolotear la cortina del dormitorio. Pancho alcanzó a ver cuatro piernas desnudas sobre su cama.
Dejó su machete a un lado e irrumpió en la habitación. Los dos amantes brincaron del susto sobre aquella cama desvencijada. Narcisa, la mujer de Pancho se arropó hasta el pecho con una sábana de colores y el amante desconocido, con los ojos llenos de miedo, la frente empapada de sudor y pene mojado de esperma, trataba de dar una explicación a Pancho.
- Amigo! Vístase y págueme! – Dijo Pancho con toda solemnidad.
- No tengo dinero – dijo el amante con voz de tartamudo
- Págueme lo que sea!
- El único capital que me acompaña son cincuenta centavos.
- Deme eso! Vístase y váyase, que aquí no ha pasado nada.
Habiéndose ido el amante, Pancho pidió a Narcisa que se vistiera y que le hiciera de comer. Narcisa estaba bañada en lágrimas de vergüenza. Se vistió y entro a la cocina llorando. Le preparó su plato preferido a Pancho y lo sirvió sobre la mesa. Pancho colocó los cincuenta centavos a lado del plato en señal de pago por la comida. Narcisa rompió en llanto pidiendo perdón a Pancho por lo sucedido. Pero Pancho callaba y solo se limitaba a mostrarle los cincuenta centavos cada vez que ella le servía un plato de comida o hacía cualquiera de sus labores como ama de casa. Pancho hizo este gesto hasta el día de su muerte.
Saludos REL, mi abuela nos ha contado esa historia casi mil veces, pero con ligeros cambios. En la de mi abuela el hecho sucedio tambien en el sur, pero no en vengan a ver, sino en enriquillo y era un militar español que estaba exiliado aqui, esto sucedio en los tiempo de Franco. otra es que el señor le pidio al amante que le pagara a ella, tal cual prostituta que ahora era delante de los ojos de el. el amante no tenia con que pagarle solo los 50 centavos y el dijo, deselo, eso es lo que ella vale entonces. y ella no murio, el la mato ya que nunca mas volvio a comer porque el ponia la moneda en medio de la mesa delante incluso de sus hijos, pero ellos no sabian porque.
Buena historia.
Ouch!…..
Bueno, el pago de sus honorarios….el costo de su pecado… tremenda cruz. Para los q dicen, un "gustazo", un "trancaso", creen q vale la pena? No creo, pero cada cabeza es un mundo. Ustedes dirán.
La historia del coronel que saco a su esposa y al amante desnudos a la calle es toda una leyenda urbana.
Yo la escuche cuando era niño de boca de un compadre de mi madre hace ya muchos años, es mas segun esa version el coronel les dio la vuelta a la manzana apuntandoles a ambos con un fusil!!!
¿Tienen los mismos efectos sobre las personas la infidelidad femenina que la masculina?
@Careto – Por supuesto que no. Cualquiera puede aceptar que su padre sea un mujeriego y no que su madre tenga un amante.
@MV. – La versión del coronel con la esposa y el amante desnudos se repitió hace un buen tiempo. Lo ví en la revista “Sucesos”.
@Santuario – Gracias por el aporte!
Uf… qué fuerte! Por eso es mejor no inventar con cuernos… después se te clavan en el c…
Hola Ariel, que sorpresa, no sabia que escribias, y que lo hagas tan bien!. Me gusta la historia, sobretodo el final, que manera tan fina, cruel pero aun asi cortés de recordarle a alguien que ha fallado, haciendole sentir culpable toda la vida.
Tu blog esta muy chevere… Ah! gracias por permitir que rodaramos tu corto de la abuela… esta semana se lo entrego a Will para que te de una copia.
Thanks,
Yaniry Núñez
Primero que todo.. Hablemos del cambio de cara. Cuando ocurrio esto?
En segundo lugar, con esto se confirma mi teoría.. hay cosas peores que la muerte.
Besos por acá,
@Chelu – Es mejor no inventar.
@YANIRY NUÃ?EZ – Gracias Yaniry! Espero la copia con ansias.
@Avalon’s Butterfly – Primero: Ocurrió hace una semana.
Segundo: Totalmente cierto.
Tercero: Besos par ti también.
Humillacion BIEN MERECIDA!!
que fuerte!!
Qué lección…
wao..! este hombre sí que tiene sangre de maco.
De las pocas cosas que estoy plenamente convencido es de lo siguiente : lo único que uno puede controlar es la manera en cómo reaccionamos ante las situaciones que nos presenta la vida.
Lo único que nos pertenece es el cómo reaccionamos.
REL Excelente historia.
Felicidades.
Pancho fue un bacano…
Bueno, Está fuerte el final…
Es una muestra mas de que no todo se resuelve con violencia…